DELIMITACIÓN DEL CONTROL DE TRANSPARENCIA DE LAS CLÁUSULAS SUELO DESDE LA STS DE 9 DE MAYO DE 2013

 

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Autor: Blanca Pérez Soberón.

Abogado del ICAM

Este artículo trata de delimitar en qué consiste la doctrina del control de transparencia de la cláusula suelo, en vista de la Sentencia del Tribunal Supremo de 9 de mayo de 2013 y la demás jurisprudencia que la desarrolla, así como su aplicación por parte de las Audiencias Provinciales.

Palabras clave: préstamos hipotecarios, cláusula suelo, cláusulas abusivas, control de transparencia, tribunal supremo, audiencias provinciales.

Nota: Todas las sentencias utilizadas en el presente artículo se han obtenido de la base de datos de Aranzadi, cuya referencia se cita en cada caso.

SUMARIO: Introducción I. El control de transparencia de la Cláusula Suelo en la STS de 9 de mayo de 2013 i.- Primer control de transparencia: el control de inclusión ii. Segundo control de transparencia II. El control de transparencia de la Cláusula Suelo en la STS de 8 de septiembre de 2014 III. Crítica IV. Análisis de las sentencias de las Audiencias Provinciales en materia del control de transparencia de la cláusula suelo V. Conclusiones VI. Índice de Bibliografía y jurisprudencia citadas.

Introducción

Hasta que se dicta la Sentencia de la Sala Primera del Tribunal Supremo de 9 de mayo de 2013 241/2013, la validez de las cláusulas suelo había sido enjuiciada desde la perspectiva de los controles de inclusión y contenido. Anteriormente, el carácter abusivo de esta clase de cláusulas se basaba en la falta de reciprocidad en virtud del art. 82.4.c) del Texto Refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (TR) en caso de desproporción evidente entre la cláusula suelo y la techo que generalmente la acompaña.

A partir de dicha Sentencia, cuando estamos ante condiciones generales relativas al objeto del contrato, y siguiendo la tesis del Tribunal Supremo que considera la cláusula suelo como tal, se las somete a un tercer control, el de transparencia, que forma parte del control de inclusión. Se trata de un “doble filtro de transparencia”, cuya formulación se analiza a continuación.

En este artículo se ha tratado de explicar en qué consiste el control de transparencia de las cláusulas suelo a partir de lo establecido en la citada STS de 9 de mayo de 2013 y en la siguiente jurisprudencia del Tribunal Supremo sobre el particular, y cómo se ha llevado a cabo su aplicación en la práctica por los Tribunales.

1. El control de transparencia de la Cláusula Suelo en la STS de 9 de mayo de 2013

i.- Primer control de transparencia: el control de inclusión

Según la Sentencia del Tribunal Supremo (STS) de 9 de mayo de 2013, el primer control de transparencia de las cláusulas suelo equivale al control de las condiciones generales por vía de su incorporación. Los requisitos de incorporación o inclusión los hallamos para las condiciones generales de la contratación (se trate o no de contratos de consumo), en los arts. 5.5 y 7 de la Ley de Condiciones Generales de la Contratación (LCGC), en relación con la Orden Ministerial de 5 de mayo de 1994 sobre transparencia de las condiciones financieras de los Préstamos Hipotecarios (derogada por la Orden EHA/2899/2011, de 28 de octubre, de transparencia y protección al cliente de servicios bancarios).

El TS sustenta el primer filtro de transparencia al que somete a las cláusulas suelo en los arts. 5.5 y 7 de la LCGC. Según el art. 5.5 de dicha Ley, la redacción de las cláusulas ha de ajustarse a los criterios de transparencia, concreción, claridad y sencillez. (1)

Por su parte, el art. 7 a) de la LCGC impide la incorporación al contrato de las condiciones generales “que el adherente no haya tenido oportunidad real de conocer de manera completa al tiempo de la celebración del contrato o cuando no hayan sido firmadas, cuando sea necesario, en los términos resultantes del artículo 5.”

Por tanto, el control de inclusión en el ámbito de los contratos con condiciones generales consiste en probar si el adherente tuvo ocasión de conocer dichas condiciones generales al tiempo de su celebración, (2) se trata de que la parte predisponente acredite la puesta a disposición y la oportunidad real de conocer el contenido de las cláusulas (3).

La letra b) del art. 7 de la LCGC prevé la no inclusión de las condiciones generales que sean ilegibles, ambiguas, oscuras e incomprensibles, salvo cuando sean “expresamente aceptadas por escrito por el adherente y se ajusten a la normativa específica que discipline en su ámbito la necesaria transparencia de las cláusulas contenidas en el contrato.” (4) La previsión del art. 7.b LCGC parece validar y por tanto entiende que se incorporan al contrato las cláusulas no transparentes si son aceptadas expresamente por escrito y cumplen la normativa de transparencia bancaria (5).

En lo que respecta al cumplimiento del control de inclusión de las cláusulas suelo, es preciso considerar lo dispuesto en la normativa de transparencia bancaria a tal efecto:

La Orden Ministerial de 5 de mayo de 1994 sobre transparencia de las condiciones financieras de los préstamos hipotecarios, derogada por la posterior Orden EHA/2899/2011, de 28 de octubre, de transparencia y protección del cliente de servicios bancarios, en su art. 7.2.3.c) regulaba el deber del Notario autorizante de la escritura de un préstamo a tipo de interés variable de informar al prestatario sobre la existencia de límites a la variación del tipo de interés, estando también obligado a advertir a las partes y consignar en la escritura, cuando las limitaciones no fueran semejantes al alza y a la baja. Por su parte, el art. 3 bis del Anexo II de la Orden citada, indica las referencias que habían de contener las cláusulas sobre el tipo de interés variable de los contratos de préstamo hipotecario, a saber: la definición del tipo de interés aplicable, el tipo de interés de referencia, los límites a la variación del tipo de interés aplicable, el umbral mínimo de fluctuación y redondeos de dicho tipo de interés, la forma de comunicar al prestatario el tipo de interés que le resulta aplicable en cada periodo así como el modo de reclamar ante la entidad en caso de discrepancia en cuanto al cálculo que se efectúe. En el particular caso de que se establecieran límites máximos y mínimos a la variación del tipo de interés aplicable al préstamo, -cláusula techo o suelo- el apartado 3 del art. 3 bis del Anexo II establecía reglas sobre la expresión de dichos límites indicando que habrían de redactarse: en términos absolutos, en forma de tipo de interés porcentual o de cualquier otro modo, siempre que resultase claro, concreto y comprensible para el prestatario.

Por su parte, la vigente Orden EHA/2899/2011, de 28 de octubre, de transparencia y protección del cliente de servicios bancarios, prevé en su art.

25, que en el caso de préstamos en que se hubieran establecido límites a la variación del tipo de interés, como cláusulas suelo o techo, se requiere la inclusión en un anexo a la Ficha de Información Personalizada (que es el documento mediante el que se facilita la Oferta Vinculante que ha de entregarse obligatoriamente a los prestatarios) el tipo de interés mínimo y máximo a aplicar y la cuota de amortización máxima y mínima.

En el caso enjuiciado en la STS de 9 de mayo de 2013, el TS establece que las condiciones generales sobre tipos de interés variable impugnadas superan el control de incorporación a los contratos a tenor del art. 7 de la LCGC,6 si bien el Tribunal señala que las cláusulas relativas al objeto principal del contrato no sólo están sujetas al control de incorporación como el resto de condiciones generales, sino también a un control de transparencia adicional cuando están incorporados a contratos con consumidores, lo que la sentencia denomina “doble filtro”, según el cual, aun habiendo superado los requisitos de incorporación pueden resultar ineficaces (7).

ii. Segundo control de transparencia

El TS en la repetida sentencia de 9 de mayo de 2013 ubica el “doble filtro de transparencia” cuando estamos ante contratos con consumidores en lo dispuesto en el art. 80.1 del TR (8), que exige: concreción, claridad y sencillez en la redacción, con posibilidad de comprensión directa, accesibilidad y legibilidad, de forma que el consumidor y usuario pueda conocer el contenido del contrato antes de su celebración,

así como “buena fe y justo equilibrio entre los derechos y obligaciones de las partes”. El legislador español contempla en este precepto el requisito formal de transparencia en términos similares a los establecidos en los arts. 5.5 y 7 de la LCGC, con la única novedad de que en la normativa de consumidores señala como requisito la “comprensión directa” de la cláusula y por lo demás alude a la necesidad de legibilidad, concreción claridad y sencillez (9). Para BARRAL VIÑALS, (10), analizando conjuntamente los requisitos de los arts. 80.1 del TR, 5.5 y 7 de la LCGC se determinan dos niveles: por un lado, el llamado control de incorporación formal que supone la exigencia de legibilidad, y en segundo lugar, la comprensibilidad de la cláusula. Según dicho autor, la legibilidad supone que las cláusulas aparezcan suficientemente destacadas y que su dimensión sea adecuada, mientras que la comprensibilidad requiere que las cláusulas tengan una redacción materialmente comprensible, que no sean “ambiguas u oscuras” (art. 5 LCGC) y sean “concretas, claras y sencillas” (art. 80 TR).

La STS de 9 de mayo de 2013 delimita la obligación de transparencia de este “segundo filtro”, señalando que tiene por objeto que: “el adherente conozca o pueda conocer con sencillez tanto la “carga económica” que realmente supone para él el contrato celebrado, esto es, la onerosidad o sacrificio patrimonial realizada a cambio de la prestación económica que se quiere obtener, como la carga jurídica del mismo, es decir, la definición clara de su posición jurídica tanto en los presupuestos o elementos típicos que configuran el contrato celebrado, como en la asignación o distribución de los riesgos de la ejecución o desarrollo del mismo” (11) Este nivel de transparencia también exige que “la información suministrada permita al consumidor percibir que se trata de una cláusula que define el objeto principal del contrato, que incide o puede incidir en el contenido de su obligación de pago y tener un conocimiento real y razonablemente completo de cómo juega o puede jugar en la economía del contrato,” (12) y que “no pueden estar enmascaradas entre informaciones abrumadoramente exhaustivas que, en definitiva, dificultan su identificación y proyectan sombras sobre lo que considerado aisladamente sería claro.” (13)

La falta de transparencia que se reprocha a las entidades demandadas en relación a la inclusión de cláusulas suelo en sus contratos de préstamo hipotecario no se refiere a la transparencia interna de la cláusula en lo que respecta a su claridad o comprensibilidad, sino a la incidencia que ha podido tener la inclusión de la cláusula en la defraudación de la expectativa legítima del consumidor sobre la oferta, o sea, sobre el tipo de interés que se creía estar contratando. La falta de transparencia se identifica con la sorpresa o con el engaño que supone para el cliente la inclusión de la cláusula suelo, de la que no se informó en la fase precontractual y a la que se la dio un tratamiento secundario, aunque pudo ser decisiva en la decisión de contratar o no. (14)

Finalmente, según el TS en esta Sentencia de 9 de mayo de 2013, si la cláusula suelo examinada en cada caso no es transparente, se ha de enjuiciar su posible naturaleza abusiva según lo dispuesto en el art. 82 del TR.

II. El control de transparencia de la Cláusula Suelo en la STS de 8 de septiembre de 2014

Tras la STS de 9 de mayo de 2013, los pronunciamientos del Tribunal Supremo en materia del control de abusividad de la cláusula suelo han confirmado la doctrina sentada en dicha sentencia en los términos expuestos. Así, el TS se pronuncia sobre el control de transparencia de la cláusula suelo en un segundo fallo de fecha 8 de septiembre de 2014 nº 464/2014, en el que se sigue el mismo criterio que en la anterior, si bien cambia su denominación: en éste, en lugar de aludirse al doble filtro de transparencia, se hace referencia a la transparencia real, que distingue de la transparencia formal.

La transparencia formal según el TS, supone el cumplimiento de la normativa sectorial referente a qué información debía darse al prestatario y cómo las cláusulas relevantes eran incorporadas al contrato. Por su parte, la base del concepto de transparencia real, es la obligación del predisponente de informar acerca de los elementos que pueden tener impacto económico en el contrato. (15)

La aportación que hace esta sentencia en cuanto a la delimitación del control de transparencia de la cláusula suelo es que establece que la lectura de la escritura púbica por parte del notario en el momento de la firma del contrato y el contraste de las condiciones financieras de la oferta vinculante con la del préstamo hipotecario, no suplen el cumplimiento del especial deber de transparencia de las cláusulas suelo que impone la doctrina que nos ocupa. (16) A los efectos de tal delimitación también es relevante que el Tribunal señala que los deberes de transparencia material del banco no se colman con la puesta a disposición de la cláusula suelo mediante la oferta vinculante. (17)

El Tribunal Supremo también se ha pronunciado sobre el control de transparencia de la cláusula suelo en las posteriores sentencias de 24 de marzo de 2015 y de 24 de marzo de 2015 en que no se hacen grandes aportaciones para el estudio que nos ocupa, y que se limitan a confirmar la doctrina sobre el control de transparencia de las cláusulas suelo en el mismo sentido que las de 9 de mayo de 2013 y 8 de septiembre de 2014 citadas.

III. Crítica

Esta doctrina del control de transparencia de las cláusulas suelo requiere un análisis de las circunstancias de cada supuesto: para valorar el carácter abusivo de las cláusulas suelo, sólo un examen caso por caso permite saber si el adherente tiene conocimiento efectivo de la cláusula y si cumplen la normativa sobre transparencia bancaria. Además, el hecho de que el cumplimiento de dicha normativa no se considere suficiente para satisfacer el estándar de transparencia exigida dificulta la valoración del posible carácter abusivo de una cláusula suelo.

Ante este escenario, los jueces han de decidir en cada caso y en función de las circunstancias que rodearon la celebración del contrato si la cláusula era o no transparente y si el predisponente llamó la atención, antes de la celebración del contrato, sobre su contenido, significado y alcance. (18)

Para tratar de clarificar esta cuestión, a continuación se analizará la aplicación por las Audiencias Provinciales de la doctrina expuesta sobre el control de transparencia de la cláusula suelo.

IV. Análisis de las sentencias de las Audiencias Provinciales en materia del control de transparencia de la cláusula suelo

Los tribunales deciden en la mayor parte de los supuestos que las cláusulas se incorporaron al contrato sin que el banco hubiera facilitado la información suficiente al prestatario, pero en varios casos entienden que la actuación del banco fue transparente a la hora de facilitar el contenido y alcance de la cláusula suelo.

Lo que han tratado de comprobar las Audiencias Provinciales a los efectos de hacer la valoración que nos ocupa es (19):

1.- Si la celebración del contrato, y su documentación en la escritura pública se llevó a cabo tras una fase precontractual en la que el banco facilitó o no los términos esenciales del préstamo mediante la oferta vinculante. En este sentido, hay una división de los Tribunales:

Una parte considera que no puede alegar falta de transparencia de la cláusula suelo quien con tres días de antelación a la celebración del contrato pudo analizar las condiciones financieras del préstamo y que si en la oferta vinculante aparecen las condiciones financieras de manera clara y comprensible indicándose el tipo mínimo y máximo del interés variable, la complejidad de redacción de la escritura no es suficiente a los efectos de alegar la falta de transparencia. (20) Sigue esta tesis, por ejemplo, la Sección 4ª de la Audiencia Provincial de la Coruña en su Sentencia nº 168/2015 de 20 de mayo de 2015 (JUR\2015\154544) que considera que el íter precontractual demuestra que los demandantes eran perfectamente conocedores de la existencia de la cláusula suelo y que por tanto su inclusión en el contrato de préstamo hipotecario fue transparente, porque en este caso los límites a la variabilidad de los tipos de interés estaban reflejados de manera clara en las condiciones financieras entregadas mediante la oferta precontractual y la posterior oferta vinculante.

En cambio, otro sector postula que siguiendo lo que establece la STS de 8 de septiembre de 2014 en cuanto a que el cumplimiento de los deberes que impone la normativa sectorial en materia de transparencia bancaria cual es la lectura de la escritura por el notario y la entrega de la oferta vinculante, no es suficiente para considerar cumplido el especial deber de transparencia que exige la doctrina que nos ocupa en materia del control de abusividad de las cláusulas suelo. En este sentido se pronuncia la Sentencia de la Sección 1ª de la Audiencia Provincial de León nº 115/15, de 22 de mayo de 2015 (JUR\2015\151519), estableciéndose que “Ciertamente resulta necesario concretar si se cumplió con el especial deber de comprensibilidad real de la cláusula suelo en el curso de la oferta comercial y en este caso no se observa que fuera objeto de un realce específico y diferenciable, el contenido de la misma no formó parte de las negociaciones y tratos preliminares, ni tampoco resultó destacado y diferenciado específicamente, ni en el marco de la oferta comercial realizada, ni en el contexto de la escritura pública del préstamo hipotecario, donde su referencia se realiza sin resalte o especificidad alguna, dentro de una cláusula más amplia y extensa rubricada como “tipo de interés variable”.”

En otros casos, amén del cumplimiento de la normativa sectorial en cuanto a la entrega de la oferta vinculante, a los efectos del control de transparencia que nos ocupa se valora si el banco llamó la atención en la fase precontractual sobre la existencia de la cláusula suelo, si explicaron al prestatario como operaba y cuáles serían sus consecuencias. En este sentido, en la Sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona, Sección 15ª, de 20 de mayo de 2015, nº Rec. 231/2014 JUR/2015/151511 se considera que la cláusula suelo no supera el control exigido por este motivo a pesar de que en la oferta vinculante entregada con carácter previo a la firma de la escritura constaran los límites a la variación de tipos, en los siguientes términos, a saber: “Si bien es cierto que consta acreditado que se informó a la actora de la inclusión en el contrato de una cláusula de límites a la variación del tipo de interés y que en el momento de la firma la actora no manifestó desconocer la operativa de la cláusula, no consta que se le explicara esa operativa permitiéndole obtener un conocimiento completo de las consecuencias de su aplicación en el contrato”.

2.- Si la cláusula estaba diluida o confusa entre el resto del contrato: En este sentido, en la Sentencia de la Audiencia Provincial de Asturias, Sección 6ª, de 25 de mayo de 2015, nº Rec. 165/2015 (JUR/2015/148910) se considera que la cláusula suelo no supera el control de transparencia porque a pesar de haber sido redactada de manera clara y sencilla, no se había proporcionado información suficiente que permitiera identificarla como un elemento definitorio del objeto del contrato, porque si bien el préstamo se ofertaba como a interés variable en su estipulación “tercera bis” a partir del primer año de vigencia, la limitación de la variación de los tipos de interés o cláusula suelo se situaba en una cláusula independiente de aquella estipulación “tercera bis”, a saber: “Ello es así porque con independencia de que la redacción, respecto a los límites de la variación del tipo de interés a la baja es efectivamente clara y sencilla, extremo que igualmente concurría con la mayor parte de las examinadas en la citada sentencia del TS, lo cierto es que de las pruebas de autos no puede concluirse que se proporcionara al prestatario información suficiente para permitirle identificar que la misma constituía un elemento definitorio del objeto principal del contrato, antes al contrario, éste se presentaba y ofertaba en su estipulación TERCERA BIS como un préstamo a interés variable, a partir del primer año de su vigencia concretado en la adición de un punto porcentual al tipo de interés de referencia que era el último Euribor publicado en el BOE anterior a la fecha de revisión, incluso con determinadas bonificaciones, y en lugar de incluir en la citada estipulación tercera bis a continuación en forma destacada esa limitación a la baja de los tipos de interés que la cláusula suelo suponía, ésta se recoge en cláusula independiente, situada paginas después en el apartado 5º cuando la definición del tipo de interés viene contemplado en el apartado 1º, desvinculándola por completo de aquella parte de la escritura donde la atención del prestatario es mas exhaustiva, desviando su atención en relación a su importancia, pese a que de hecho con la aplicación de la cláusula suelo quedaba sin efecto el préstamo a interés variable ofertado, convirtiéndose en un préstamo a interés fijo, que en la practica impidió al prestatario beneficiarse de las bajadas de los tipos de interés.”

3.- Si se transmitió al cliente la impresión de que se trataba de un contrato a interés variable cuando, en realidad, la aplicación de la cláusula suelo lo convertía en un préstamo a interés fijo por la aplicación durante un tiempo prolongado, de la cláusula suelo. A esta cuestión hace referencia la Sentencia de la Sección 6ª de la Audiencia Provincial de Asturias más arriba citada, de 25 de mayo de 2015. Por tanto, en el caso de las cláusulas suelo, es decisivo que un interés que se ofrece como variable, no se convierta por efecto de la cláusula suelo prácticamente en uno fijo.

V.- Conclusiones

Teniendo en cuenta las Sentencias del Tribunal Supremo analizadas de 9 de mayo de 2013 y de 8 de septiembre de 2014 en este trabajo, el doble filtro de transparencia que se establece para el control de abusividad de la cláusula suelo precisa que las palabras sean claras y comprensibles (arts. 7 de la LCGC y 80 del TR) y que se cumpla la normativa sectorial en materia de transparencia bancaria. Pero además, considerando la doctrina del TS expuesta, se exige que el adherente comprenda la repercusión económica de la cláusula en el contrato: se trata de que el precio y la contraprestación sean transparentes para que en el momento de la contratación el consumidor pueda comparar entre las distintas ofertas sin hacer cálculos complejos, y que la cláusula no pase inadvertida cuando preste su consentimiento, alterando el acuerdo económico que creyó haber alcanzado con el empresario, a partir de la información que aquél le proporcionó.

No obstante, se ha apreciado la dificultad que supone la puesta en práctica de esta doctrina y la inseguridad jurídica resultante, pues supone que los jueces y tribunales han de enjuiciar en cada caso concreto la adecuación de la inclusión de la cláusula suelo al doble filtro de transparencia que establece la citada doctrina del TS.

Con el estudio de los criterios utilizados por las Audiencias Provinciales para poner en práctica la doctrina del TS sobre el control de transparencia de la cláusula suelo que esperemos sirva para clarificar la cuestión, puede observarse que, como ya había puesto de manifiesto la doctrina (21), los criterios que enuncia el Tribunal Supremo sobre la transparencia de la repetida cláusula, pueden servir para considerarla del mismo modo que para salvaguardarla.

La situación demuestra la necesidad de regular con criterios claros y precisos este especial deber de transparencia en la contratación con cláusulas suelo, para poder determinar si realmente los bancos lo cumplen.

VI. Índice de Bibliografía y jurisprudencia citadas.

1 MORENO GARCÍA, L., Cláusulas suelo y control de transparencia, tratamiento sustantivo y procesal,Ed. Marcial Pons, Madrid, 2015, pág. 105.

2 PLAZA PENADÉS, J, en “Delimitación del control de transparencia de las condiciones generales de la contratación, sobre la base de la STS de 9 de mayo de 2013, Diario La Ley nº 8097, Sección Documento on-line, 4 de junio de 2013, Ref. D-209., citando a BALLUGERA GÓMEZ, C., en “El contrato no contrato”, Ed. Centro de Estudios Registrales, 2006, págs. 248 y ss., y a GULIARTE GUTIÉRREZ, V., en “El control de inclusión de las condiciones generales de la contratación y la ineficacia derivada de su no incorporación (Crónica de lo incomprensible)” en Anuario de Derecho Civil, tomo LIV, 2001.

3 PLAZA PENADÉS, J., en “Delimitación del control de transparencia de las condiciones generales de la contratación, sobre la base de la STS de 9 de mayo de 2013, Op. Cit.

4 PLAZA PENADÉS, J., en “Delimitación del control de transparencia de las condiciones generales de la contratación, sobre la base de la STS de 9 de mayo de 2013, Op. Cit.

5 BARRAL VIÑALS, I.: ¿Abusivas por falta de transparencia (bancaria)?: el control de incorporación y las cláusulas suelo en préstamos hipotecarios”, Revista de derecho privado, Marzo-Abril 2015, pág. 50.

6 Vid. Sentencia de la Sala 1ª del TS de 9 de mayo de 2013 nº 241/2013, FJ 11º, ap. 203 (RJ/2013/3088).

7 PERTÍÑEZ VÍLCHEZ, F., en “Falta de transparencia y carácter abusivo de la cláusula suelo en los contratos de préstamo hipotecario,” InDret nº 3/2013, Barcelona, 2013.

8 Vid. Sentencia de la Sala 1ª del TS de 9 de mayo de 2013 nº 241/203, FJ 12º, ap. 210 (RJ/2013/3088).

9 MORENO GARCÍA, L., Cláusulas suelo y control de transparencia, tratamiento sustantivo y procesal, Op. Cit, pág. 108.

10 En ¿Abusivas por falta de transparencia (bancaria)?: el control de incorporación y las cláusulas suelo en préstamos hipotecarios”, Op. Cit.

11 Vid. Sentencia de la Sala 1ª del TS de 9 de mayo de 2013 nº 241/203, FJ 12º, ap. 210.

12 Vid. Sentencia de la Sala 1ª del TS de 9 de mayo de 2013 nº 241/203, FJ 12º, ap. 211.

13 Vid. Sentencia de la Sala 1ª del TS de 9 de mayo de 2013 nº 241/203, FJ 12º, ap. 213.

14 PERTÍÑEZ VÍLCHEZ, F., en “Falta de transparencia y carácter abusivo de la cláusula suelo en los contratos de préstamo hipotecarios,” Op. Cit., págs. 13,14.

15 BARRAL VIÑALS, I.: ¿Abusivas por falta de transparencia (bancaria)?: el control de incorporación y las cláusulas suelo en préstamos hipotecarios”, Op. Cit., págs. 59-60.

16 Vid. Sentencia de la Sala 1ª del TS de 8 de septiembre de 2014 nº 464/2014, FJ 2º, ap. 9 (RJ/2014/4660).

17 Vid. Sentencia de la Sala 1ª del TS de 8 de septiembre de 2014 nº 464/2014, FJ 2º, ap. 9 (RJ/2014/4660).

18 ALFARO ÁGUILA REAL, J.: “La Transparencia de las cláusulas suelo según las audiencias provinciales”, en el blog El almacén de derecho, http://almacendederecho.org/la-transparencia-de-las- clausulas-suelo-segun-las-audiencias-provinciales/.

19 Sobre esta cuestión: ALFARO ÁGUILA REAL, J., en Op. Cit.

20 En este sentido se pronuncia RALUCA STROIE, I: “Algunos tribunales consideran con razón que las cláusulas suelo son transparentes como el agua” (http://blog.uclm.es/cesco/files/2016/02/Algunos-tribunales-consideran-con-raz%C3%B3n-que-las-cl%C3%A1usulas-suelo-son-transparentes.pdf).

21 RALUCA STROIE, I: “Algunos tribunales consideran con razón que las cláusulas suelo son transparentes como el agua”, Op. Cit.

Blanca Pérez Soberón

 

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Categorías:Artículos Jurídicos

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